Os tengo que confesar un secreto, me encantan las boda y si puedo participar en ellas me encantan mucho mas.
Os quiero enseñar las primeras flores que realicé para una boda que no fue la mía. Me salieron a la primera. Me gustó el resultado y fue el principio de una relación especial, dulce y delicada. La mía con este tipo de celebación. Un día especial en el que los detalles pueden ser claves para que sea recordado por los invitados.
Con el sentimiento de los detalles empecé a trabajar en mi propia vida y me dije a mi misma que tenía que fabricarme insignias como los boyscouts, para recordar todo lo que me ha pasado en mi vida. Corazones rotos, mi hijo Ethan, mi primer trabajo serio como el que os he hablado de Jose el Chatarra y mi amor por Andalucía, en especial por Córdoba y Cádiz. Amores renovados y un corazon contento. Y por supuesto el día de mi boda. Aquí falta otra insignia que es la e mi hija Luna, cuando las hice aun no la teniamos con nosotros pero la hice años antes de que naciera. Como una premonición.
También quise hacer a mis amigas para que tuvieran un broche cada una de ellas. Y como no...que fueran los detalles los que hablasen por ellas.
La primera fue Rachel, una enfermera. Cuando la conocí me llamó la atención que casi siempre llevaba chuhes, quizás era porque estaba intentado dejar de fumar o eso creo recordar. La veía con chupones (Xupa-xups). Y por ello la recree con el uniforme antiguo de enfermera con cofia y unos chupones con forma de globos.
Os presento a Aida, una jefa que tuve en el primer trabajo que encontré después de llegar de Córdoba, sin trabajo y sin dinero. Por ella y su decisión empecé a levantar cabeza económicamente hablando. Me dio un puesto de trabajo y posteriormente una amistad. Tiene mucho pelo y casi siempre se lo ataba rápido y le quedaba como un moño mal hecho. Como una madalena saliendo de la goma. Por eso la llamaba Madelein. El detalle lo podéis ver en la cabeza.
Y aquí está otra de mis amigas. Una chica a la que le encanta la cocina y descubrir recetas nuevas. También le gusta el huerto, plantar. Cuando hice a esta muñeco ella vivía en un piso y todo lo que plantaba era allí en macetas o macetones, huerto urbano. Ahora vive en una casa y su afición por plantar y cosechar está mas viva que nunca. Su característica es que al sonreír se le forman hoyuelos y eso a mi siempre me ha encantado. Los detalles son la galleta en la cabeza por sus recetas, la zanahoria y el tomate cherry por el huerto con los colores verde y marrón, característicos de las plantas y de la tierra.
Como veis todo es creado como digo siempre por impulsos y sentimientos plasmando al detalle lo que veo en ellas.
Un beso enorme.
La Baldufa














